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jueves, 24 de abril de 2014

Marcello for ever














Pocas veces se ha visto en  el Festival de Cannes  un cartel tan bonito y elegante como el de este año. Me imagino que si nos pusiéramos a buscar en el diccionario la palabra "clase" nos aparecería, precisamente, esta foto:La del, siempre, elegante y expresivo  rostro de Marcello Mastroianni para la eternidad.





















viernes, 26 de abril de 2013

El poster








Pocas veces se ha visto en  el Festival de Cannes  un cartel tan bonito y elegante como el de este año. Me imagino que si nos pusiéramos a buscar en el diccionario la palabra "clase" nos aparecería, precisamente, esta foto: la de Paul Newman y Joanne Woodward para la eternidad.


























































































lunes, 26 de marzo de 2012

Ciudadano Kane vuelve a casa




Casi 70 años después de su muerte, William Randolph Hearst, debe de estar revolviéndose en su tumba. 
El que fuera el más importante magnate de los medios de comunicación de los años 40 no pudo evitar, por motivos obvios, que el pasado 9 de marzo se proyectara en la sala de cine de La Cuesta Encantada, su impresionante mansión californiana, "Ciudadano Kane", la mítica película de Orson Welles que odio profundamente, y contra la que arremetió toda su vida ya que siempre creyó  que el personaje protagonista era el.
Esta primera, e histórica, proyección fue autorizada por Steve Hearst, bisnieto del patriarca, que la presentó como una obra de ficción, y no como un documento biográfico. Así, 150 privilegiados invitados pudieron ver, en el marco incomparable de La Cuesta Encantada, la que esta considerada como la mejor película de la historia del cine. A Orson Welles, seguramente, le hubiera encantado estar allí. Y a mi también.

domingo, 18 de marzo de 2012

En memoria de Theo Angelopoulos




La muerte es siempre una noticia que nos coge a contrapelo. De nada sirve que forme parte de la condición humana, siempre acaba sorprendiéndonos.
Así  ha pasado, precisamente, con la inesperada muerte del gran director griego Theo Angelopoulos, atropellado brutalmente, hace unos días, por una motocicleta, mientras  cruzaba una avenida  de Atenas.
Tan desafortunado suceso nos ha dejado huérfanos de un cineasta de referencia, cuyo trabajo no era solo el de un narrador original, sino también el de un gran historiador, y el de un poeta innovador.
 Un director cuyas películas constituyen una de las cimas de lo que se ha dado en llamar modernidad cinematográfica. Así, solo revisando algunos de los títulos de su extensa filmografía, como “Reconstrucción” (1970), “EL viaje de los comediantes” (1975), “Paisaje en la niebla” (1988), “El paso suspendido de la cigüeña” (1991), “La mirada de Ulises” (1995) o “Eleni” (2003), nos damos cuenta de que son  verdaderas obras maestras que nos muestran siempre el viaje como la modalidad narrativa que mejor singulariza la obra de Angelopoulos. Un viaje, de fuera hacia dentro, que constituye una incesante indagación en torno a la incapacidad de una sociedad para integrar las ideas del pasado en el presente.
Andre Malraux escribió una vez que solo el arte resiste a la muerte. Theo Angelopoulos ha muerto. Nos queda, sin embargo, su cine. Inmortal.